Categoría de Artículos
Artículos

Tip #6: No hace falta tener una opinión sobre absolutamente TODO

Tip 6

Pero vamos a ver, ¿qué está pasando aquí? ¿Nos hemos vuelto locos o qué?

Miles, qué digo miles, ¡cienes y cienes de temas existen! No puedes tener una opinión formada sobre todo. Ni hace falta. Ni es sano intentarlo. ¿O pretendes implosionarte el cráneo? Mira, no. No es justo pretender tener tiempo para separar paja y grano de la retahíla de información que haya sobre cada dilema existencial que acucie a la humanidad, que bastante tienes ya con separarle al mayor la zanahoria de las lentejas, hombreporfavor.

Existe mucha información, sí. Pero es que si te paras a empaparte de todo lo escrito sobre cada cosa opinable no haces vida, ni comida, ni las camas -lo cual plantea ventajas, no lo niego-, pero no se puede, Mari: hay que salir a la calle, que te de el aire, hablar con personas. ¿Sobre qué? Pues sobre lo que sea, incluso si es sobre un tema del que no tienes opinión. Debería estarte permitido no tener una opinión sobre un tema, por muy serio que sea. Porque, ¿sabes que es peor que no tener opinión sobre algo? Sí, lo has adivinado: opinar sin tener ni puta idea. Como el mongolo de tu cuñao. Así que yo te libero: NO, NO HACE FALTA QUE TENGAS UNA OPINIÓN FORMADA SOBRE ABSOLUTAMENTE TODO.

Además, que parece que si no te polarizas en un extremo ya nada vale, y esto no es así: el mundo está lleno de grises, de matices, de posibles, y bailar entre los extremos dependiendo de la circunstancia es perfectamente válido muchas veces.

– ¿Y tú qué opinas de la gestación subrogada? Leer artículo completo

¡Gracias por compartir!
FacebookTwitterGoogle+
Artículos

Tip #5: Muerte al bienquedismo

Tip 5

Es el gran mal de nuestra sociedad: el bienquedismo.

Bueno, al menos es uno de los grandes males.

Cuando yo era chavalita y trabajaba en hostelería tuve un encargado que era genial, Lauri, que recuerdo que una vez me dijo: “Tía, vaya bienqueda que eres”, y yo recuerdo que sonreí preguntándome sin entender nada por qué me lo decía como si fuera algo malo. Pero ahora ya lo sé. Voy aprendiendo.

Existe un término medio entre decir las cosas a malas -ya sabes, esa gente de “es que yo voy con la verdad de frente y por eso caigo mal”, que tú dices “No, perdona, caes mal porque eres un grosero insoportable, un bocachancla y un faltoso, maleducadoloscojones”- y no decir nada en absoluto porque “no quieres herir a la gente”. Detrás de este “no querer herir a la gente” muchas veces se esconde un “me da miedo no tener razón” o “no quiero parecer grosero/a porque tengo educación”, que también hay que estudiar eso, ¿eh? Pero las cosas, Mari, hay que decirlas.

Hagamos una pausa para publicidad: Leer artículo completo

¡Gracias por compartir!
FacebookTwitterGoogle+
Artículos

Tip #4: Que no te defrauden DOS veces

Tip 4

Este es SÚPER IMPORTANTE.

Tú no puedes evitar que exista gente mala en el mundo. Tampoco puedes evitar que la gente buena a veces haga cosas malas (con mayor o menor consciencia de que están haciendo algo malo). No puedes evitar esas cosas, porque no dependen de ti. No puedes controlar a los demás, ni creo que sea mentalmente sano intentarlo.

Lo que sí puedes controlar es quién dejas que se quede cerca en tu vida.

No te aferres a las personas que te desestabilizan. A quienes intentan joderte, incluso cuando tú las has ayudado. A las que simplemente encuentran entretenido intentar hacerte de menos, o humillarte o incluso perjudicarte.

No te obceques con el “todo el mundo merece una segunda oportunidad”. Pues mira, no. Todo el mundo, no. Dependerá de quién. Dependerá de qué. Y, sobre todo y por encima de todo, que no se te olvide: no te corresponde a ti darle A TODO EL MUNDO su segunda puta oportunidad. Hay siete mil millones de personas en el planeta: que busque la redención haciéndolo mejor en su próxima relación. No es responsabilidad tuya salvar a todo el mundo, coño. Si tienes que gastar energía en alguien, que ese alguien merezca la pena, porque la energía y el tiempo que le dedicas te lo quitas a ti y a tu familia. Y si te defrauda una segunda vez no será culpa suya: será tuya.

Ya está bien de confundir ser una buena persona con dejarse pisar. No es hijoputismo: es autopreservación.

Transparencia 200x200

¡Gracias por compartir!
FacebookTwitterGoogle+
Artículos

Tip #3: Sé amable

Tip 3

Dirás que este es para la paz de los demás, pero no, no. Es para ti. Y yo te explico:

La amabilidad que proyectamos no tiene que ver con los demás, sino con lo que sentimos en ese momento. ¿Alguna vez has probado a reírte a carcajadas sin motivo? Al final, terminas riéndote de verdad. Con la amabilidad sucede lo mismo: es una proyección interior. Si mantienes la calma por fuera, esa calma acaba penetrando e invadiéndote por dentro, ayudando a sosegarte.

Además, por supuesto, existe un componente externo: Si la persona que tienes delante es amable, entonces merece que sean amable con ella en respuesta. Si la persona que tienes delante es una amargada de mierda, nada le joderá más que ver que tú eres amable y luminosa y que no es capaz de contagiarte su puta amargura de mierda. Es un 2×1. Todo ventajas.

Transparencia 200x200

¡Gracias por compartir!
FacebookTwitterGoogle+
Artículos

Tip #2: Los debates son mejores cuando sabes que te puedes equivocar

Tip 2.2

Hay gente que no sabe perder una discusión. No seas como ellos. No merece la pena.

Como ya sabes, porque has leído el Tip #1, te puedes equivocar, siempre, y no pasa nada. Equivocarte no te convierte en peor ser humano. “Perder” un debate, tampoco. ¿Sabes quién es peor ser humano? El que no sabe perder, ese. Tú no, que estás dos tips más cerca de la paz mental que él.

La cuestión es que si abordas el debate con el único propósito de tener razón, te vas a perder la parte dialogante y enriquecedora. Solo afróntalo asumiendo que puedes no tener razón (aunque sepas que eso es imposible) e intenta no perder los nervios: las cosas se ven más claras desde una mente tranquila que desde unas vísceras cáusticas. Y si el otro pierde los nervios es su puto problema, no el tuyo.

En serio: los debates son terrenos que pueden ser enormemente nutritivos. Incluso si eres tú quien tiene razón (suponiendo que la razón pertenezca en exclusiva a una parte), seguro que puedes incorporar algo positivo a tu saber si sabes bien cómo mirar. A lo mejor aprendes un dato. A lo mejor aprendes a mantener conversaciones de besugo. A lo mejor se te ocurren varias formas de localizar y destruir una propiedad ajena, quién sabe. Algo, qué sé yo. Quédate con lo bueno.

Transparencia 200x200

¡Gracias por compartir!
FacebookTwitterGoogle+
Artículos

Tip #1: Te puedes equivocar

Tip 1

Te puedes equivocar siempre, en cualquier circunstancia.

Con tu pareja, cuando juras que tú no tienes la llave del coche y os mareáis buscándola por toda la casa y al final era verdad que la tenías en el bolsillo de tu chaqueta.

Con los niños, cuando pierdes los papeles y mientras alzas la voz estás siendo consciente de que estás perdiendo los papeles y no te gusta.

En el trabajo, cuando se te cruzan dos datos y no te das cuenta y tiras pa’lante y luego tienes que deshacer el entuerto e invertir el triple de tiempo (o dinero, o esfuerzo, o todo).

Con el fulano random, que te dijo que esto era así y tú juraste que era asá y al final, mátame camión, sí que era así.

En el super, cuando vas a por un par de litros de leche y sales con una compra de 40€ y sin leche.

Estudiando, cuando se te olvida si primero se hacían las multiplicaciones o las sumas.

Te puedes equivocar. Y NO PASA NADA. El problema de equivocarse, el único problema REAL de equivocarse, es que nos han enseñado que equivocarse está mal, pero no es verdad. Equivocarse es parte de aprender, es normal, somos personas. Lo realmente jodido de equivocarse es enrocarse en la equivocación, negarla, intentar ignorar que existe (cuando sabemos que sí) y no ser capaces de decir: “ESTABA EQUIVOCADA”.

– Joder, cari, perdona, estaba convencida de que no estaban en la chaqueta.

– Chicos, perdonad, he perdido la paciencia. No ha sido culpa vuestra.

– Vaya, me equivoqué con los paquetes. A ver qué soluciones puedo plantear.

– Ostras, Fulano, pues no tenía ni idea de este dato.

– Beber mucha leche es malo, le echo al café el doble de azúcar y ya está 😅 Venga, no: dejo las bolsas en el coche y vuelvo a por la leche, no problem.

– A mí es que lo que me gustan son los sudokus. Y, además, está San Google.

Y ya está. Y no pasa nada. Te equivocaste: se reconoce, se soluciona lo que haya que solucionar, se piden disculpas si hace falta y a otra cosa mariposa, que no es el fin del mundo, joder.

Transparencia 200x200

 

¡Gracias por compartir!
FacebookTwitterGoogle+
Artículos

52 tips para la paz mental

Tip 1

Si algo tiene este mundo revoltoso es que, casi a diario, se pone a prueba nuestra paciencia.

Un día son los niños, otro día un cuñao, otro tu pareja, otro la ITV, otro tu madre que no te peinas… Y cuando parece que todo está en calma ¡BAM! se le rompe un asa a la bolsa del súper en mitad de la escalera.

Pero, ¿sabéis de qué me he dado cuenta? De que te lo tomas de otra manera si te propones afrontar cada imprevisto/contratiempo/maldicióngitana/loquesea como una oportunidad de llevarte al extremo para aprender y mejorar. Como cuando haces estiramientos y cada vez levantas la pierna un poquitiiiiiiiiiiiito más. Que es prácticamente imperceptible, pero que tú sabes que está ahí porque te pincha.

Y me he planteado, como propósito de año nuevo que empiezo hoy día 24 porquecomosiempreempiezotarde (con lo que el propósito de “no hacer las cosas tarde” ya se me ha ido a la mierda), sintetizar al menos UN aprendizaje cada semana para respirar hondo, sentir que llevo las riendas y hacerme ilusiones pensando que, cada vez, estoy un poquito más cerca de la paz mental, y recogerlos en la increíble, maravillosa e irrepetible colección…

52 TIPS PARA LA PAZ MENTAL

A cada uno le haré una pequeña entrada y un minipost en facebook (que tampoco es plan tirarme la vida con esto) así, a modo de recordatorio. Aquí los compilaré todos y cada imagen llevará al post del tip. A ver si no me canso antes de llegar al diecisiete :/ De momento saco los cuatro primeros a bloque, para ponerme al día.

Aviso legal: no puedo prometer compatibilidad entre todos ellos ni coherencia de ningún tipo. Avisadas/os estáis. Leer artículo completo

¡Gracias por compartir!
FacebookTwitterGoogle+
Artículos

¡¡Me ha tocado la cesta de GATAWEB!!

me ha tocado la cesta

¡¡ME HA TOCADO LA CESTA DE GATAWEB!!

Mi hermano recogió la cesta en Madrid y tuvo la amabilidad de traérmela hasta Gijón. En cuanto cargué las tres cajas en el maletero del coche, pletórica de entusiasmo porque nunca me toca ná, me hice un par de fotos para el grupo del whatsapp de Familia, por aquello de dar envidia. Envidia sana, eso sí, que la cesta es eco.

Así que, como digo, me tiré un par de fotos, les hice chincha rabiña a todos y me fui corriendo en coche a buscar a los niños al colegio, con toda la intención de hacerme una foto en condiciones con las cosas de la cesta al llegar a casa para mandársela a la asociación, quizá sobre la cama en plan Tío Gilito con sus billetazos. Pero recogí a los niños en el cole y les enseñé entusiasmada la cesta: las tres cajas con su contenido. Y ESE FUE MI ERROR. Leer artículo completo

¡Gracias por compartir!
FacebookTwitterGoogle+
Artículos

La -dichosa- baja por paternidad intransferible

cesar pelando patatas parto

Creo -estoy bastante convencida de hecho- que me voy a meter en un jardín.

El Gobierno acaba de presentar sus presupuestos, en los que incluye -entre otras muchas cosas interesantes- la equiparación del permiso por paternidad al de maternidad, pasando a ser de dieciséis semanas (bueno, de ocho ahora, de dieciséis para 2021), con carácter obligatorio e intransferible.

Llevo ya semanas leyendo innumerables artículos y viendo algunas acciones, especialmente de personas/grupos feministas, oponiéndose a esto, aludiendo a que es más necesario ampliar la baja maternal, esgrimiendo argumentos como que el cuerpo que está biológicamente preparado para atender al bebé es el de la madre y que el bebé tiene derecho a ese cuidado. Estoy total y absolutamente de acuerdo con todo. PERO…

Lo reconozco: a mí también me escamó que sacaran este permiso. Fue como “¡Joder, tío! ¡Que llevamos mil años pidiendo que se amplíe el permiso de maternidad y vais vosotros y ampliáis el de paternidad, me cago en todo!”. Entiendo la visceralidad, pero es que no tengo nada claro que la NO mejora del permiso de paternidad fuera a significar la mejora de la situación de la maternidad.

Es cierto: el permiso de maternidad es una risa, es mucho más que insuficiente. Es cierto que nuestros bebés tienen derecho a ser cuidados por sus madres durante mucho, muchísimo más de dieciséis semanas, y que ampliar el permiso de maternidad debería ser una prioridad. PERO no creo que echar abajo el nuevo permiso de paternidad sea la manera de conseguirlo. Creo que es un avance, y un avance positivo. ¿Que no es el avance que esperábamos? Es verdad. Pero es algo.

Llamadme incoherente si queréis que lo entenderé, pero hay algo que me rechina en oponerse a este nuevo permiso. Y me explico: Leer artículo completo

¡Gracias por compartir!
FacebookTwitterGoogle+
Artículos, Relatos

Lo que aprendí en un año de ‘Motivos para ser feliz’

un año de motivos 2

Me consta que la mayoría de los que andáis por aquí me leéis desde hace tiempo, así que probablemente esto ya lo sabéis:

Hace poco más de un año, mientras mi padre estaba en el hospital, en sus últimos días, empecé a publicar #motivosparaserfeliz. No pretendía hacer una terapia, no buscaba evadirme, no tenía una intención ni un programa a largo plazo. Sencillamente una mañana, llevando a los niños al colegio antes de ir al hospital, en medio de toda la pena que me consumía aquellos días, sucedió algo. Algo sencillo, cotidiano y embriagador, que me hizo sonreír. Y pensé que solo aquello, por sí mismo, era para mí suficiente para ser feliz.

Quise fijarme en esas pequeñas cosas que me hacían sonreír a diario, en medio de la tristeza y la angustia crecientes, que se iban mezclando con la esperanza de que todo acabaría bien. Aunque algunos motivos, no podía evitarlo, se teñían de pena. Como el del café de máquina del hospital, que estaba más rico que el de la cafetería. 

Puede que, en el fondo de mi ser, supiera que el final de aquel camino estaba cerca.

El día que escribí que amanecía otra vez, fue el último día que pisamos aquel hospital, por entonces.

El primer amanecer sin mi padre, al día siguiente, él fue mi motivo para ser feliz. Simplemente, porque tuve la suerte de que fuera mi padre.

Los días siguientes me descubría siendo feliz con pequeñas cosas, que bailaban entre la intensa tristeza del momento que vivía…

Y el más absoluto de los absurdos.

Y, antes de que pudiera darme cuenta, la vida me llevó.

Para cuando quise pararme a pensar en qué estaba haciendo al escribir mis motivos para ser feliz, ya estaba enganchada. Seguía sin pretender ser una terapia, sin tener ningún propósito definido, pero no podía dejar de dedicarme ese ratito, cada día, para pensar en todas las cosas que me hacen feliz.

Quería hacer un post especial, algo así como un top ten, pero no he sido capaz. Porque un año después, repaso todos esos motivos y me doy cuenta de dos cosas: que he aprendido mucho, y que soy una persona MUY afortunada. Tampoco quiero daros la paliza con esto, es más bien como subrayar las mejores páginas de mi diario. Algo que hago porque me produce placer personal, porque sé que me gustará releerlo en el futuro tanto como me ha gustado revivirlo ahora.

Esto es lo que he aprendido: Leer artículo completo

¡Gracias por compartir!
FacebookTwitterGoogle+