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El guardián de las palabras

El guardian de las palabras

Busco el número en la agenda y le doy al botón de llamada. Un tono, dos, tres…  Quizás esté con gente. Cuatro… Al otro lado del teléfono, al fin, responde como siempre una voz amable.

-Buenos días, ¿Rafa?

-Sí, soy yo.

-¡Hola, Rafa! Soy Jessica.

-¡Hola, Jessica! – Rafa es de esta gente a la que se le oye la sonrisa en la voz cuando te habla – ¡Buenos días! ¿Qué tal todo?

-¡Bien, bien! Todo bien – le respondo, devolviéndole la sonrisa -. Mira, necesito ver si me puedes hacer un favor… Estoy buscando para los peques unos libros de una colección, no sé si la conoces, que se titula “No te gustaría ser”. Hay un montón, pero busco dos que tienen sobre Egipto. Creo que es de la editorial Panamericana.

-Pues no me suenan de nada, pero dame un momento.

Nos tiramos un rato por teléfono. Él busca en esas fuentes fiables suyas, indaga, busca de nuevo, acaba googleando. Yo espero en silencio preguntándome por qué caray molesto yo a este hombre de esta manera, que lo mismo tiene gente, si buscar en San Google también puedo hacerlo yo. Al final, acaba remitiéndome a Amazon, porque en España no hay nada. Con suerte me lo puedo traer de América, pero está fuera de su alcance.

– Ok, Rafa, pues miraré en Amazon. Oye, ya que estamos… Hugo quiere leer “Viaje al centro de la Tierra”, pero en plan bien. El que le llevé hace un par de años que era adaptado a niños casi me lo estrella en la cabeza, y no me extraña…

Risas a los dos lados del teléfono.

-El que te habías llevado – me dice – era el de Susaeta, ¿verdad? De estos pequeñinos que cuestan 3,95.

-Sí, ese – ¿Cómo carajo se acuerda, si hace ya dos años de eso? -. ¿Hay algo un poco más…? ¿Un poco menos…?

-Ya, ya entiendo lo que me dices –“pues menos mal” pienso, “porque no quisiera yo ofender a la señora Susaeta” -. Sí que hay, sí. Hay una colección, también de Susaeta, pero en tapa dura. ¿La conoces?

-No la conozco, no.

-Pues Viaje al Centro de la Tierra no lo tengo, pero tengo varios aquí. Pásate cuando quieras y les echas un vistazo a ver qué te parecen, que creo que es lo que buscas. Si te convence te lo pido y en un día lo tienes aquí. Y si no miramos otras cosas.

-¡Qué bien! Pues en cuanto me pase por el barrio te hago una visita.

-¡Genial! Pues aquí te espero, cuando quieras.

-¡Chachi! Nos vemos pronto. ¡Un beso, Rafa!

-¡Un besín! ¡Ciao!

 Yo es que siempre he sido muy romántica para estas cosas. Hace poco que vi con mis hijos “El guardián de las palabras”, una película que en mi infancia debí ver mil veces. En cada buena librería viajo un poco a aquella biblioteca fantástica, y veo el guardián que hay escondido en cada librero entregado. Pocas cosas en el mundo me gustan más que el olor de un lugar lleno de libros. Pero no es por eso. Es por estos ratitos. Por los buenos días y las sonrisas. Por conocer mi nombre y el de mi hijo. Por saber qué nos gusta leer (y qué no). Por entendernos y recordarnos. Por los besos y el hasta pronto.

Por eso tenemos que cuidar más nuestras librerías. Por eso ninguna gran empresa sustituirá jamás a la nuestra.

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Pd: Nuestra librería no patrocina este post.

Pd2: Susaeta tampoco, pero ya podía xD

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