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Feliz Día del Gato: desmontando la toxoplasmosis

Gatos y bebes firma

La buena noticia es que en el tercer embarazo tu entorno ya se tiene bien aprendida la lección: si a alguien se le ocurre preguntar “qué voy a hacer con el gato”, corre el riesgo de perder un ojo de un mordisco. Y ya está.

Hoy, 20 de febrero, me he enterado de que es el Día Internacional del Gato gracias al blog de Melisa Tuya, que propone un trivial para desmontar mitos sobre los gatos. Y a mí de todos, y conste que todos son igual de molestos, dañinos y contraproducentes, el que más me toca la fibra es el de la toxoplasmosis y el embarazo. Será porque produce dolorosas e innecesarias separaciones y abandonos. Dolorosas para los gatos, desde luego, y muchas veces para sus familias también, que actúan desde el desconocimiento.

Os puedo contar, como experiencia personal, que cuando adoptamos a Gatalina (nuestra gata) yo estaba embarazada de mi hijo mayor, no siendo inmune a toxoplasma, y ella justo tuvo toxoplasmosis, que es el único momento en que un gato te la podría contagiar: cuando la está pasando por primera vez. ¿Y pasó algo? Nada. De hecho, estoy en el tercer embarazo y sigo sin ser inmune. Y eso que yo las manzanas me las limpio en la camiseta.

No pasó nada porque, ante la alarma de todo el puñetero mundo y los consejos de que me deshiciera de la gata de forma inmediata, decidí buscar información.

Gatalina, dos días antes de nacer mi primer hijo, en 2010
Gatalina, dos días antes de nacer mi primer hijo, en 2010

Cuando descubrí la realidad que contrastaba con absolutamente todos los mensajes que me llegaban del entorno, la gata, obviamente, se quedó en casa. Y con nosotros sigue. Fue la primera vez que descubrí, ¡oh, sorpresa! que en maternidad no todo está descubierto, que “lo que sabe todo el mundo” no siempre es lo correcto, ergo todo, todo, puede ser cuestionable y, además, ha de ser cuestionado.

Por todo esto, he decidido recuperar un artículo que escribí para Háblame Bajito ya por 2011 (y que reedité en 2012), para aportar un poquito de información, que por sobrar no sobra nunca. Siento no tener tiempo de retocarlo (que seguro que se puede). Os lo dejo tal cual:

Muchas mujeres que tienen gato sufren un episodio de angustia al quedarse embarazadas. Todo el mundo “sabe” que es peligroso tener un gato en casa porque te puede “pegar algo”. Pero no es fácil deshacerse de un miembro de la familia, ¿verdad?

¿Sabéis por qué el médico de cabecera, el tocólogo y muchas matronas recomiendan deshacerse del gato para evitar el contagio de la toxoplasmosis? Porque no son veterinarios: no conocen (ni tienen por qué conocer) el ciclo de vida de este parásito y es mejor no arriesgarse para curarse en salud. ¿Sabéis por qué, si preguntáis a vuestro veterinario, no los va a contradecir? Porque si te dice que no pasa nada y luego tú te infectas de toxoplasmosis por comer una lechuga mal lavada (cosa infinitamente más fácil que contraerla por un gato) tú no lo sabrás, y creerás que ha sido el gato, y arremeterás contra el veterinario si le pasa algo al bebé. Total, que también se curan en salud, como es lógico.

Esto es lo que debes saber:

1º: El toxoplasma gondii se encuentra principalmente en la tierra y se adquiere, únicamente, por vía oral. Un gato contrae toxoplasma mediante ingesta de carne infectada (de un pájaro o un ratón). Un gato doméstico, que no caza ratones ni pájaros, difícilmente lo contraerá.

2º: Un gato que contrae toxoplasmosis sólo la contrae una vez y queda inmunizado de por vida, nunca más la vuelve a pasar. El gato sólo puede “contagiar” la toxoplasmosis la primera vez que la contrae. Sería mucha casualidad que eso sucediera durante el embarazo aunque, desde luego, puede suceder.

3º: ¿Cómo pasa la toxoplasmosis de un gato a un humano? Haciendo malabares:

El gato que contrae toxoplasma por primera vez, al no estar inmunizado, va expulsando el parásito a través de las heces durante quince a treinta días. Pero no expulsa el parásito ya desarrollado, sino que son los ooquistes (los huevos del parásito). Para que estos ooquistes eclosionen deben darse unas condiciones determinadas de temperatura y humedad durante, aproximadamente, 48 horas. Suponiendo que dejes tanto tiempo la caca en el arenero y que, casualmente, esas condiciones sean las adecuadas para el parásito, una vez eclosionados los huevos, insisto, para que el humano se contagie debe INGERIR el parásito. Es decir, debe comerse la caca del gato. ¿Poco probable, verdad? Basta con que retires las cacas cada día y te laves bien las manos después. O mejor aún, ya que tienes excusa, aprovecha y pídele a otro que limpie el arenero.

4º: Te hacen la prueba de la inmunidad a la toxoplasmosis porque sólo es peligrosa si la adquieres por primera vez durante el embarazo. Un estudio reciente ha determinado que aproximadamente el 70% de la carne de vacuno del mercado y alrededor de un 80% de la carne de caza (venado, jabalí, etc.) está infectada de toxoplasmosis. Por eso te dicen que no comas jamón, ni chorizo ni embutido a no ser que esté cocinado: para eliminar el parásito y que no te lo comas. Por eso te dicen que laves bien frutas y verduras: por si hay parásito, eliminarlo y que no te lo comas. Porque es así como lo contraes: comiéndolo. ¿Ves ahora lo difícil que es que tu gato te lo contagie?

Un animal de compañía es, para muchísima gente, un miembro de la familia, por no hablar de que los niños que crecen con animales desarrollan empatía,

Gatalina con mi hija pequeña, en 2014.
Gatalina con mi hija pequeña, en 2014.

sociabilidad e inmunidad a alergias. La primera opción de muchos profesionales de “deshacerse de él” está totalmente infundada. Pídele cortésmente información a tu veterinario. Si evitas decirle que estás embarazada le costará menos serte franco, y ten en cuenta que los riesgos para el embarazo no es él quien los conoce, sino tu tocólogo. Pregúntale a él sobre los riesgos para el feto de contraer toxoplasmosis, pero recuerda que no tiene por qué conocer el ciclo de vida del parásito. A cada profesional, pídele que te explique lo que le toca. Si quieres saber un poco más puedes leer el artículo sobre toxoplasmosis en es.wikipedia.org.

No te sientas mal. Antes de tomar una decisión así, asegúrate de tener toda la información. Tu gato no tiene la culpa de que los médicos humanos no conozcan la salud felina. Si no, ¿qué le dirás a tu hijo cuando te pregunté dónde está ese gatito de las fotos?

Recuerda que la decisión SIEMPRE es tuya. No dejes que nadie la tome por ti.

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