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Relatos

Despertar

despertar

                        Me desperté aquella mañana con el ceño fruncido. No recordaba bien qué había soñado, pero tenía una sensación desagradable. Como si hubiera pasado la noche discutiendo con alguien. Miré a mi izquierda y allí estaba él, como siempre, aún dormido y sabía que pasaría un buen rato antes de que se despertara. Y a mí me tocaba, como siempre, hacer el café y sacar de paseo a los perros. Me arrastré torpe por la penumbra de la habitación y el pasillo y en la cocina vi la lluvia a través de la ventana. Genial. Tendría que mojarme mientras él aún soñaba calentito.

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