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Tip #5: Muerte al bienquedismo

Tip 5

Es el gran mal de nuestra sociedad: el bienquedismo.

Bueno, al menos es uno de los grandes males.

Cuando yo era chavalita y trabajaba en hostelería tuve un encargado que era genial, Lauri, que recuerdo que una vez me dijo: “Tía, vaya bienqueda que eres”, y yo recuerdo que sonreí preguntándome sin entender nada por qué me lo decía como si fuera algo malo. Pero ahora ya lo sé. Voy aprendiendo.

Existe un término medio entre decir las cosas a malas -ya sabes, esa gente de “es que yo voy con la verdad de frente y por eso caigo mal”, que tú dices “No, perdona, caes mal porque eres un grosero insoportable, un bocachancla y un faltoso, maleducadoloscojones”- y no decir nada en absoluto porque “no quieres herir a la gente”. Detrás de este “no querer herir a la gente” muchas veces se esconde un “me da miedo no tener razón” o “no quiero parecer grosero/a porque tengo educación”, que también hay que estudiar eso, ¿eh? Pero las cosas, Mari, hay que decirlas.

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Pues eso es lo que te callas, Mari: ponzoña. Porquería neurotóxica que se te va acumulando en el cerebro y las arterias hasta que te hace entrar en colapso, y eso es malísimo para la salud.

No hace falta ser grosero/a, ni insultar, ni ser maleducado ni faltar al respeto. En serio, las cosas se pueden decir amablemente (Tip #3), pero hay que decirlas.

– Mira, es que tengo un problema con el agua, que me sale sin presión, o fría o las dos cosas a la vez. Me dicen en la comunidad que hay que limpiar el filtro del contador.

– Lo siento, señora Gómez, pero su seguro no lo cubre, porque como no es una avería no entra por fontanería y tampoco se incluye la limpieza de filtros en la garantía bricohogar.

¿Qué debería hacer la señora Gómez?

a) Montar en cólera y llamar de todo al pobre chico que la está atendiendo y que no tiene culpa de nada.

b) Decir “De acuerdo, gracias” y acto seguido contratar un fontanero particular mientras para sus adentros llama de todo al pobre chico, a los del seguro y a la madre que los parió.

c) Decir “Por favor, haz constar que no renovaré el seguro del hogar con vosotros porque esto me parece un servicio de mierda inaceptable”.

d) Poner al maromi a ver tutoriales de YouTube a ver cómo se desmonta el filtro.

e) La c y la d son correctas.

Exacto: la respuesta correcta es la e.

Hay casos más complicados porque la relación tiene un componente de inevitabilidad, porque a esa persona la ves a diario, por ejemplo. Un suponer, en el trabajo (por volver a mi etapa en hostelería):

– ¿Qué haces?

– Le pongo una servilleta en el botellín de cerveza para que pueda limpiarlo antes de beber.

– No, no, pasa de eso, que luego se acostumbran y quieren que lo hagamos todos.

¿Qué debería decirle la joven camarera al  subnormal de su compañero de trabajo?

a) Mira, vago de mierda, tú a mí no me dices lo que tengo que hacer y lo que no.

b) Ah, vale, perdona.

c) A mí me parece que es un buen detalle con el cliente y prefiero hacerlo así. Tú hazlo como consideres. Si crees que no debería hacerlo así, coméntaselo al encargado y que me diga él lo que sea.

¿A que se ve claro?

Ya, ya sé que a veces esto no es tan fácil. Sobre todo con según qué personas, porque la tendencia al bienquedismo es inversamente proporcional a la estrechez de la relación. Es decir: a mayor cercanía, más difícil es intentar no ser una bienqueda asquerosa. Pero es cuestión de práctica, no decaigas.

Y si te vas a quedar con algo de ponzoña dentro, asegúrate de que la persona por quien lo hagas merezca la pena.

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